27 de abril de 2009
Los párpados se levantaron dejando que sus ojos contemplaran aquel ser extraordinario. Luego de un primer deslumbramiento, pudo adecuar su vista al espacio en el que despertaba y posar su mirada sobre la maravillosa bestia que se encontraba delante de él. ¿Era acaso un sueño? ¿Aún estaba dormido? No importaba. Si aquello era un sueño lo descubriría con el paso del tiempo; pero, ahora, sólo deseaba ocupar su atención en ese ser que también lo miraba, un tanto inquieto, un poco nervioso. Ambos se estudiaban. Dos especies de mundos diferentes o quizás uno el sueño del otro, y viceversa. Se pensaban mutuamente como una pregunta recien formulada y cuya respuesta tarda en recordarse o inventarse. Los segundos, o tal vez los siglos, transcurrieron entre ellos hasta que la bestia desapareció por un momento, al mismo tiempo él se inclinaba hacia la izquierda para buscar la pasta dental. Los dos empezaron a reconocerse a medida que cepillaban sus dientes con movimientos sincronizados.
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